Palabras del director

Extracto de las notas de trabajo de Maribel Barrios (Marzo del 2007)

…¿Cuál podría ser entonces una imagen de soledad y desamparo, capaz de encarnar también sus opuestos? ¿Una imagen arquetípica; brutal en lo plástico, sugerente en lo narrativo, que nos de algunas pistas para armar una historia sobre catástrofe y esperanza?- pregunta mi director- Por algunos segundos nuestros pensamientos se suspenden en un océano de probabilidades. Luego aventuro – En nuestro anterior espectáculo el personaje partía de tierra firme, realizaba un viaje por mar y luego regresaba a la tierra ¿Y si esta vez tomáramos el viaje en un punto donde no hay regreso, si el personaje ó personajes se quedaran perdidos en alta mar, ultrajados por el hambre, la sed y los rayos del sol? Un naufrago que nunca llega a tocar tierra firme, que se siente morir, y solo le quedan esos últimos instantes de su vida- .

Silencio reflexivo. Discretas sonrisas. Exclamaciones aprobatorias. Entusiasmo desbordado. Tenemos ahora ante nosotros un vasto y fascinante universo para explorar, un universo que nos ofrece cientos de mitos, historias sobre viajeros ilustres ó anónimos que han sucumbido en las entrañas del mar.

De repente conmociono: Lo que empezaba a buscar en el jardín ajeno crece en el patio de mi casa…Es que millares de cubanos, compatriotas míos, han padecido el desamparo irremediable en cualquiera de las 90 millas que separan las costas de Cuba de las de La Florida. Entonces regresan a mí las imágenes de aquel 5 de agosto de 1994, de los días que le precedieron y subsiguieron…

Premisas históricas de un hecho teatral (Nota del director)

Varios secuestros de embarcaciones estatales perturbaron el litoral habanero a lo largo de julio de 1994. El plan de los plagiarios era siempre el mismo: poner proa a La Florida. Invariablemente, los episodios entrañaron confrontaciones con efectivos militares y produjeron violencia y muerte. De cara al mes más fogoso del verano, Cuba se sumergía en una crisis social sin precedentes en toda la etapa revolucionaria.

En los primeros días de agosto corrieron por la capital dos rumores: el primero decía que unas lanchas provenientes de Miami se arrimarían a la costa para rescatar familiares; el segundo, que algunos temerarios raptarían otra embarcación.

Intentando no quedar fuera de las supuestas expediciones, miles de personas se anclaron en el malecón habanero el 5 de agosto. Pasó toda la mañana, bella por cierto, y nada de lo previsto ocurrió. Ya en la tarde, desesperada, la gente abordó un remolcador atracado frente al ministerio de la marina de guerra. Este episodio condujo a un brutal enfrentamiento entre los amotinados y fuerzas leales a la revolución, enfrentamiento que se distendió por barriadas cercanas al malecón y que concluyó horas más tarde con la derrota de los amotinados.

Previniendo nuevos incidentes, las autoridades cubanas retiraron la custodia guarda frontera y miles de personas se hicieron a la mar. Las balsas se despegaban de la costa y familiares y amigos se decían adiós, y continuaban haciéndolo aún cuando estás eran tibias manchas en el horizonte.

Sinopsis

“No vayas a llorar” desemboca en abismos.

Esos que se tienden entre una persona y otra cuando, entrañablemente conectadas antes, experimentan la separación ahora.

Serán esta vez las migraciones, el sueño americano y otros sueños, las que perpetrarán la brecha.

La brecha…las inciertas claves que rigen su expansión y retracción.

La añoranza, tendida entre un alma y otra, creciente.

El abismo que se hace eterno, definitivo.

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